Museos vivos

 Rafael de Jesús Araujo González


La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) considera que un mueso es algo más que aquella vieja idea de la caja para guardar y preservar objetos y documentos del pasado, ya sea de una persona, una familia, una comunidad o de la humanidad misma. Es probable que tengan razón quienes escribieron esa consideración pues hoy encontramos espacios construídos específicamente para mostrar objetos e historias del pasado, así como recintos del pasado que han sido adaptados para fungir como museos, pero que, además de realizar esa labor (conservar objetos e historias) tienen una gran variedad de actividades que rompen esa limitante. Cada vez son menos esos sitios y cada vez es mayor un uso amplio del espacio museístico.

Exconvento de Churubusco "Museo de las intervenciones", CDMX. 
Fotografía de Rafael de J. Araujo González. 2026.

Si bien, a los museos se les ha asignado la función de conservar parte del patrimonio mueble, también se considera como propio la divulgación del conocimiento y con ello, la formación, ya sea de una cultura visual, histórica o de fomento de una reflexión temática (como sucede con el museo del holocausto) Adcionalmente, la gran disponibilidad de tiempo libre, ha hecho de estos lugares un atractivo para visitar simple y sencillamente por el gusto de acercarse al conocimiento. Tal vez el pero que pondría cualquier espíritu crítico es esa extraña conducta comercializada, hasta cierto punto líquida (Bauman) y efímera del tak tak -hoy click click- de las cámaras fotográficas y de las selfies.

Selfie en una área natural, Valle de Bravo.
Fotografía: Rafael de J. Araujo González. 2025

Los espacios construídos han dado paso a espacios abiertos, al aire libre, como resultado de romper con la idea del recinto cerrado, exlusivo para aquellas personas que pueden y desean acercarse al museo. Esta ruptura tiene como propósito ampliar el acceso al conocimiento para que hasta las personas que no buscan aprender u observar algo, se den cuenta de que existe ese algo, primero; luego, motivarlos a que se acerquen y exploren las manifestaciones que están a la vista. Por ejemplo, el conocido "Paseo de la amistad" o "Paseo de las Esculturas" que existe adentro y en los alrededrores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Paseo de las Esculturas
Fotgorafía de Rafael de J. Araujo González. 2026

Ruta de la Amistad.
Fotografía de Rafael de J. Araujo González. 2024


En estos casos, por la magnitud de las piezas exhibidas, estas son visibles para las personas que van en vehículos y/o a pie, pero que no las buscan porque sepan que ahí están. Claro que es probable que varias de ellas lo hagan con ese motivo, posteriormente. Además de estos espacios, existen otros que cambian constantemente los objetos y documentos que exhiben, como sucede con el Museo de Arte Contemóraneo de la UNAM. Un edificio que fue construído para mostrar las manifestaciones actuales, que reflexiona sobre el arte actual, como sucede con la muestra homenaje a Martha Palau que ahí está a la vista del público interesado. Sin embargo, me interesa resaltar el edificio mismo que es, en sí, una obra de arte contemporáneo integrado a un espacio cultural.

Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM
Fotografía de Rafael de J. Araujo González. 2025

Prismas basálticos en Hidalgo, un espacio natural que es un área que preserva el patrimonio natural
Fotografía de Rafael de J. Araujo González. 2020

Así, hacer que un museo sea y se mantenga "vivo" requiere de varias cualidades que le otrogan los administradores de estos espacios a partir de que el público tmabién esté ahí presente y que interactúe con el sitio y con los objetos e historias que contiene, además de la selfie respectiva. Recordemos que la diversidad de fines que tienen los museos, dan la oportunidad de hacer que la vida cotidiana tenga esa llamada de atención que nos invita a romper con el individualismo y la liquidez de la vida posmoderna.


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